2o. Dom Ord Ciclo C (Id=81)
Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera; que canten
himnos en tu honor y alabanzas a tu nombre.
Oración Colecta
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha
paternalmente las súplicas de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida
transcurran en tu paz.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Como el esposo se alegra con la esposa
Lectura del libro del profeta Isaías
62, 1-5
Por amor a Sión no callaré, por amor a Jerusalén no
descansaré hasta que su liberación resplandezca como luz y su salvación brille
como antorcha. Las naciones verán tu liberación y los reyes tu gloria; te
pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor. Serás corona
magnífica en manos del Señor, diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán "Abandonada", ni a tu tierra "Desolada";
sino que te llamarán "Mi favorita" y a tu tierra
"Desposada", porque el Señor te prefiere a ti y tu tierra tendrá un
marido. Como un joven se casa con su novia, así se casará contigo tu
constructor; como el esposo se alegra con su esposa, así se alegrará contigo tu
Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 95, 1-2a.2b-3.7-8a.9-10a y c
Cantemos la grandeza del Señor.
Annuntiate in omnibus pópulis mirabilia
Domini
Cantemos al Señor un nuevo canto, que cante al Señor toda la
tierra; cantemos al Señor y bendigámoslo.
Cantemos la grandeza del Señor.
Annuntiate in omnibus pópulis mirabilia
Domini
Proclamemos su amor día tras día, su grandeza anunciemos a
los pueblos; de nación en nación sus maravillas.
Cantemos la grandeza del Señor.
Annuntiate in omnibus pópulis mirabilia
Domini
Alaben al Señor, pueblos del orbe, reconozcan su gloria y su
poder y tribútenle honores a su nombre.
Cantemos la grandeza del Señor.
Annuntiate in omnibus pópulis mirabilia
Domini
Caigamos en su templo de rodillas. Tiemblen ante el Señor
los atrevidos. "Reina el Señor", digamos a los pueblos, gobierna a
las naciones con justicia.
Cantemos la grandeza del Señor.
Annuntiate in omnibus pópulis mirabilia
Domini
Uno solo y el mismo Espíritu distribuye sus dones según su
voluntad
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los
Corintios
12, 4-11
Hermanos: Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el
mismo; hay diversidad de servicios, pero el Señor es el mismo; hay diversidad
de actitudes, pero uno mismo es el Dios que activa todas las cosas en todos. A
cada cual se le concede la manifestación del Espíritu para el bien de todos.
Porque a uno Dios, a través del Espíritu, le concede hablar con sabiduría,
mientras que a otro, gracias al mismo Espíritu, le da un profundo conocimiento.
Por el mismo espíritu Dios le concede a uno el don de la fe, a otro el carisma
de curar enfermedades, a otro el poder de realizar milagros, a otro el hablar
de parte de Dios, a otro el distinguir entre espíritus falsos y verdaderos, a
otro el hablar un lenguaje misterioso y a otro, en fin, el don de interpretar
ese lenguaje. Todo esto lo hace el mismo y único Espíritu, que reparte a cada
uno sus dones como él quiere.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, a participar de la gloria de
nuestro Señor Jesucristo.
Allelulia. Deus vocávit nos per
Evangélium, in acquisitionem glóriae Dómini nostri Iesu Christi. Alleluia
Aleluya.
La primera señal milagrosa de Jesús en Caná de Galilea
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
2, 1-12
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo hubo una boda en Caná de Galilea, a la cual
asistió la madre de Jesús; Jesús y sus discípulos también fueron invitados. Se
les acabó el vino, y entonces la madre de Jesús le dijo:
"No les queda vino".
Jesús le contestó:
"Mujer, no intervengas en mi vida; todavía no ha llegado mi hora".
La madre de Jesús dijo entonces a los que servían:
"Hagan lo que él les diga".
Había allí seis tinajas de piedra, de unos cien litros cada una, que utilizaban
los judíos para sus ritos de purificación. Jesús dijo a los que servían:
"Llenen las tinajas de agua".
Y las llenaron hasta el borde.
Entonces les mandó:
"Saquen ahora un poco y llévenselo al mayordomo".
Así lo hicieron.
Cuando el mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber su procedencia
(sólo los sirvientes lo sabían), llamó al novio y le dijo:
"Todo el mundo sirve primero el vino de mejor calidad, y cuando los
invitados ya han bebido
bastante, sirven
Esto sucedió en Caná de Galilea;
fue el primer signo realizado por Jesús. Así mostró su gloria y sus discípulos
creyeron en él.
Después, Jesús bajó a Cafarnaún, acompañado de su madre, sus hermanos y sus
discípulos, y se quedaron allí unos cuantos días.
Palabra de Dios.
Gloria a ti, Señor Jesús. Se dice
"Credo".
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos al Señor, hermanos y hermanas, y pidámosle que escuche compasivamente
nuestras plegarias:
(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).
Por
Escúchanos, Señor.
Por los gobernantes de nuestra patria y de todas las naciones,
para que Dios, nuestro Señor, dirija sus pensamientos y decisiones hacia una
paz verdadera, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Por los que están en camino de conversión y por los que se
preparan a recibir el bautismo, para que Dios, nuestro Señor, les abra la
puerta de su misericordia y les dé parte en la vida nueva de Cristo Jesús,
roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Por nuestros familiares y amigos que no están ahora aquí con
nosotros, para que Dios, nuestro Señor, escuche sus oraciones y lleve a
realidad sus deseos, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro, que, en la hora de la cruz invitaste a la humanidad a unirse a
Cristo, esposo y Señor, escucha nuestras oraciones y haz que la Iglesia
experimente en el convite dominical la fuerza transformadora del amor de
Cristo, y sepa pregustar en este convite la esperanza alegre de las bodas
eternas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Concédenos,
Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos
este memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra
redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El plan divino de la salvación
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro.
El cual, compadecido del extravío de los hombres, quiso nacer de la Virgen;
sufriendo la cruz, nos libro de eterna muerte, y, resucitando, nos dio vida
eterna.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantarnos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos
creído en él.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Infúndenos, Señor, tu espíritu de caridad, para que, alimentados del mismo pan
del cielo, permanezcamos siempre unidos por el mismo amor.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
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